sábado, 7 de abril de 2007

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Precisando el tiempo, en cada hoja que cae
Dibuje un rostro entre planetas
y con el color de aquella nube que forman las estrellas
Teñí este segundo que pasa en mi mente

con agua de secretos manantiales
lave mis manos que se descascaran
en pequeños trazos
al igual que mis palabras
cuando te haces presente.

guarde el canto de un ave del paraíso
para que la escucharas al amanecer
en que tu alegría se levanta

y en tus pies livianos propios de tu raza
vi avanzar la hojarasca que imagine
en alguna ciudad mágica
lejana a la que hoy me reclama

Observe la salida del Sol
Solo para ver si era tan bella
Mas al mirar esa estrella
Te recuerdo y todo se reduce
Cual ufana ofensa.

Y ya casi sales de mi visión
como todos ya la han abandonado
mas tu te resistes
o mas bien yo te guardo

y en este desmontado segundo
otra vez te contemplo
mujer hermosa de nombre secreto
dueña de la vigilia de mi alma.

Estas palabras las escribo y en mi cabeza suenan como aquel Bardo anacoreta que recita a los pies de una montaña, poniendo por testigo a la Luna y los árboles, mas sabe que esos testigos solo contemplan y escuchan, al igual que el, mas a quien dirige sus versos, esta lejana de escuchar, y no lejana en caminos o poblados , si no que lejana de el en espíritu y pensamiento. Así es como el bardo en esta noche de Luna, cierra su capa y espera la que quizás sea su ultima jornada, antes de partir otra vez, a aquel postergado viaje final.

2 comentarios:

Camila Zamorano dijo...

De todas los conjuntos de palabras dulces, sin duda estas son las mas hermosas.

Una gran musa para un gran hombre....Que la tengas antes de que las hojas vuelvan a salir, si no es ella que sea la que el destino quiera para ti.

goedi dijo...

descubri una nueva palabra; ufano
la ufana ofensa, de ser escritores fustrados